La comunicación es una herramienta que no está bien utilizada en muchas organizaciones, es como un diamante en bruto, si lo cuidamos, podremos sacarle todo el valor, pero si no, puede ir en contra de nuestra imagen y acabar perjudicándonos. Cuando hablamos de comunicación interna, no hablamos solo de un problema del departamento de recursos humanos, sin embargo, RR.HH. debe ser capaz de comunicar en el momento que se precise, sea quién sea el responsable de la comunicación interna en la organización.

Cuando se tiene un plan de comunicación interna perfectamente definido: objetivos, público al que me dirijo, canales, acciones y medición de los resultados, se da menos margen a los errores, sin embargo, éstos pueden cometerse.

A continuación, analizamos los cinco errores más comunes que se comenten a la hora de gestionar la comunicación interna en la empresa.

1.Conflicto entre departamentos

Nótese aquí la ironía. Estamos hablando de comunicación, de la transmisión de mensajes entre un emisor y un receptor. Pues bien, este hecho simple, en muchas ocasiones y cuando se trata de comunicar,no se produce. Falta de sintonía, de puntos de vista comunes, de rivalidad… Son varios los motivos que enfrentan a los departamentos de las organizaciones a la hora de definir quién es el encargado de capitanear el buque insignia de la compañía. Y este es un error muy común, que, aunque parezca mentira, se da dentro de hasta las mejores empresas del sector de la comunicación.

Pero, ¿Quién maneja la Comunicación Interna: RRHH, Marketing, Dirección…? La comunicación es cosa de todos, lo importante es que esté vinculada y alineada con la estrategia de negocio y cultura de la organización. Comprender que lo importante no es quien la maneja, sino que ésta exista. Cuando no existe una Comunicación Interna Formal, existirá una Informal. Da igual el canal, pero el rumor se expandirá, haciendo daño. El impacto se traduce en deterioro del clima laboral o pérdida de talento.

2. Solo preocuparse de informar

Una campaña de comunicación interna es una poderosa herramienta de influenciación sobre los empleados. Calibrar y calcular el impacto que se quiera provocar en éstos es otro de los puntos a tener en cuenta. ¿Qué quiero conseguir? ¿Hacia dónde les quiero encaminar?

En la gestión de personas, ya no solo nos vale informar.

3. Ignorar la presencia y participación del empleado

Podemos comunicar mucho, lanzar mensajes con impacto, tener un equipo dedicado a la comunicación interna, hacerlo por diversos canales… pero si en este proceso no involucramos al trabajador, el otro eslabón de esta cadena, todo el esfuerzo no sirve de nada.

Asumir que la escena ha cambiado, que los empleados son parte activa y que hay tomarlos en cuenta para alcanzar la máxima efectividad posible es ya un hecho. La comunicación es bidireccional, en definitiva, si somos capaces de escuchar y ser escuchados, seremos empáticos y nuestros mensajes serán aceptados de mejor manera.

4. Anclarse en el pasado

Si queremos llegar a los empleados y motivarles para que participen, debemos replantear la estrategia de comunicación, empezando por analizar los canales principales de comunicación interna. Éstos están cambiando; las redes sociales están cobrando protagonismo y renegar de ellas es un error. Si queremos provocar el cambio, debemos hablar el mismo lenguaje que nuestros empleados.

5. Lo malo también se cuenta

Es más fácil gestionar desde el silencio. Los mensajes positivos se cuentan de manera automática, en cambio los negativos no. La transparenciay la humildad son vitales y te hacen más auténtico. Cuando se reconocen los errores  se da la opción de preguntar, también se teme por la generación de expectativas. Pero, si somos capaces de afrontarlo de la forma más clara y sencilla, se conseguirá tener empleados más comprometidos, además de una comunicación interna eficaz, que son, en definitiva, los objetivos más buscados.

@irenempalmero